Tuesday, April 17, 2007

El Proyecto Ecológico

por Fernando Perez Losada


El proyecto ecológico o sostenible, en su nivel más básico, es un planteamiento que pretende asegurar que las futuras generaciones gocen de un acceso continuado a los recursos naturales. El mismo, se traduce en construir con un impacto medioambiental mínimo y, si es posible, construir para conseguir el efecto opuesto; es decir, crear edificios con consecuencias positivas, reparadoras y productivas para el medio ambiente natural, al tiempo que la estructura edificada se integra con los aspectos de los sistemas ecológicos (ecosistemas) de la biosfera durante todo su ciclo de vida. Este tipo de proyectos debe diferenciarse claramente de los planteamientos de otros arquitectos:


tipo de proyecto

Ecológico
Otros
Configuración de edificio
Influido por el medio ambiente
Otras influencias
Orientación del edificio
Crucial
Relativamente intrascendente
Fachada y ventanas
Sensible al medio ambiente
Otras influencias
Fuente energética
Generada/ambiente/local
Generada
Pérdida de energía
Crucial/reutilizada
Relativamente intrascendente
Control medioambiental
Electromecánico/manual
Electromecánico
Artificial/natural
Artificial
Grado de bienestar
Variable/uniforme
Uniforme
Funcionamiento baja energía
Pasivo/electromecánico
Electromecánico
Consumo de energía
Baja energía
Generalmente alta energía
Fuente de materiales
Impacto medioambiental bajo
Relativamente intrascendente
Productos materiales
Reutilización/reciclaje/reintegración
Relativamente intrascendente
Ecología del emplazamiento
Crucial
Relativamente intrascendente

Durante las primeras fases de la producción del edificio, en especial la fase de proyecto, es cuando se tienen las mejores oportunidades de abordar y anticipar los problemas de deterioro medioambiental que pueden ir surgiendo a lo largo de su ciclo de vida. Es importante que el proyectista tenga en cuenta las siguientes consideraciones:
La ubicación de los núcleos de servicios y cómo afectan a la configuración y organización global del edificio.
La orientación de las fachadas principales y las ventanas (en especial con relación a las características climáticas del lugar).
Las opciones de diseño de la fachada (por ejemplo la relación porcentual entre muro y vidrio).
El color visto del edificio (en cuanto a su grado de refracción)
Usos y efectos de la vegetación y los jardines dentro del proyecto.
Tipos previsibles de sistemas operativos del edificio.
Selección de materiales y fuentes de energía y
Gestión de éstos como productos potenciales de desecho.

Todos los esfuerzos de proyecto en relación con los procesos ecológicos de la tierra remiten, por supuesto, al futuro y, por lo tanto, pueden y deben ser anticipados y previstos. Por ejemplo, los edificios deben ser proyectados pensando en la posterior recuperación, reutilización y reciclaje de sus componentes y materiales (ciclo de vida completo). Esto queda ejemplificado en el propio concepto de sostenibilidad, que se define como “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas propias”.

Bases para el proyecto ecológico

· El proyecto ecológico reconoce la elasticidad del medio natural y su límite: el orden construido por el proyectista y su funcionamiento utilizan la elasticidad del medio natural (por ejemplo, sus procesos y recursos renovables) para que absorban algunos de los impactos negativos. A pesar de la elasticidad inherente de los sistemas naturales, el proyectista debe ser conciente de que la flexibilidad y capacidad portante del medio ambiente tiene sus límites. Estos límites varían en función del lugar.
· El proyecto ecológico reconoce la importancia de la biodiversidad: la disminución de la capacidad ecológica significa que el campo de acción humano también se ve reducido, por lo que deberemos tener un mayor cuidado en el uso del medio natural, particularmente en lo referente al mantenimiento de la biodiversidad.
· El proyecto ecológico debe tener en cuenta la conexión de los sistemas ecológicos: cualquier sistema proyectado tiene que interactuar con el medio ambiente. Por lo tanto, queda afectado por la ecología de la Tierra.
· El proyecto ecológico tiene que admitir que los sistemas ecológicos artificiales (sintéticos) nunca podrán imitar adecuadamente la complejidad de los sistemas ecológicos naturales.
· El proyecto ecológico debe tratar de reparar y restaurar los ecosistemas.
· El proyecto ecológico pretende una simbiosis entre los sistemas artificiales y los naturales.
· El proyecto ecológico tiene en cuenta la entropía en los sistemas naturales: la entropía se puede imaginar como la medida de “degradación” del universo a lo largo del tiempo. El proyectista debe ser conciente de esta entropía, y no contribuir con su proyecto a acelerar aún más los procesos entrópicos del medio ambiente.
· El proyecto ecológico reconoce que el contexto final de todo proyecto es el medio ambiente: se debe ampliar el concepto del medio ambiente, para incorporar el concepto ecologista de medio ambiente, que tiene un carácter fundamentalmente holista. El medio ambiente de cualquier medio construido debe ser contemplado dentro del contexto global del ecosistema en el cual está localizado y, a su vez, que este ecosistema forma parte del contexto más amplio de otros ecosistemas de la Tierra.
· El proyecto ecológico reconoce que el entorno edificado depende de la Tierra como suministradora de recursos materiales y energéticos: se deben utilizar los recursos renovables en una proporción idealmente inferior a la que requiere su regeneración natural y optimizar de manera eficiente el uso de los recursos no renovables.
· El proyecto ecológico reconoce que todo proyecto ejerce un impacto global, debido a la conectividad del ecosistema.
· El proyecto ecológico comprende la gestión de los productos emitidos al ecosistema por el medio edificado.
· El proyecto ecológico reconoce que toda actividad constructiva comporta un cambio espacial en el ecosistema y ciertos cambios energéticos y de materiales: el edificio, por su presencia física altera la composición del ecosistema. Su ubicación, composición, estructura y sistemas mecánicos son aspectos de esa presencia física y, por tanto, han de ser evaluados en función de sus efectos sobre los correspondientes sistemas que conforman el medio ambiente, incluyendo el modelo espacial del ecosistema y su funcionamiento.
· El proyecto ecológico debe ser medioambientalmente holista: principio según el cual todo conjunto orgánico o integrado, conforma una realidad independiente y mayor que la suma de sus partes. Existen interrelaciones e interconexiones entre el entorno construido y el medio ambiente, tanto local como globalmente. De ahí que todo cambio que se produzca en una parte cualquiera de esos sistemas afecta a todo el sistema. El proyecto debe enfocarse en función de la conectividad de los procesos y recursos ecológicos locales y globales.
En función de lo hasta aquí expuesto, podemos definir el proyecto ecológico como la gestión prudente de las conexiones holistas de energía y materiales usados en el sistema construido, con los ecosistemas y recursos naturales en la biosfera, conjuntamente con un esfuerzo concertado para reducir los impactos negativos de esta gestión, consiguiendo así una integración positiva de los entornos construido y natural. Las interacciones entre edificio y naturaleza tiene que, a su vez, ser controladas y gestionadas dinámicamente a lo largo del tiempo (es decir, a lo largo del ciclo de vida completo del sistema edificado, desde “la fuente hasta el vertedero”, abarcando la totalidad de uso de energía y materiales).

Una teoría del proyecto ecológico

El proyecto ecológico exige, que el arquitecto contemple y entienda el medio ambiente como un sistema natural activo, y que reconozca que el entorno edificado depende de él. A esta dependencia entre lo construido y lo “dado” (es decir, lo natural) se la denomina: “interdependencia”. Se pone énfasis en las interdependencias e interconexiones en la biosfera y sus ecosistemas. La característica crucial es la conexión entre todas las actividades, sean manufacturadas o naturales; esta interconexión significa que ninguna parte de la biosfera queda indemne frente a la actividad humana, y que todas las acciones se afectan mutuamente. Esta característica se hace explícita en la teoría de “matriz partida”.
Basándonos en el análisis anterior de cuáles son las interacciones fundamentales entre el medio construido y el natural, dichas interacciones pueden agruparse en:
Grupo 1: interdependencias externas, consistentes en las relaciones del sistema proyectado con el medio ambiente.
Grupo 2: interdependencias internas, que son las relaciones intrínsecas del sistema proyectado.
Grupo 3: intercambios de energía y materia entre exterior e interior (p. ej., sistemas de recursos).
Grupo 4: intercambios de energía y materia entre interior y exterior (p. ej., sistema de productos).
Para proporcionar al arquitecto de una estructura conceptual para organizar y gestionar todas las consecuencias ecológicas del edificio propuesto, se plantea la utilización de una matriz partida (LP) que unifica estos grupos de interacciones en una única forma simbólica:
(LP) =
L11
L12
L21
L22

Siendo el sufijo 1 el sistema construido, el sufijo 2 el medio ambiente que lo rodea y L designa las conexiones de interdependencia dentro de esa estructura, se pueden identificar los 4 tipos de interacciones:
L11 representa las actividades que tienen lugar dentro del sistema (interdependencias internas). Las mismas son las relaciones ambientales en el interior del sistema construido. O sea la suma de todas las actividades que se producen dentro del edificio, incluyendo todas sus operaciones y funciones. El metabolismo interno de la estructura construida tendrá efectos más amplios y se prolongará al ecosistema en el que se enmarca.
L22 representa las actividades que tienen lugar en el medio ambiente (interdependencias externas). Estas son la suma de los procesos ecológicos del ecosistema ambiental que interactúa a su vez con otros ecosistemas. De ahí que L22 abarque no solo el medio ambiente y los recursos locales, sino también a los de ámbito global. Estos recursos externos serán modificados, mermados, agotados o mejorados por la creación y el funcionamiento del sistema construido.
L21 representa los recursos totales introducidos desde el medio ambiente en el sistema edificado, incluyendo todos los intercambios de energía y materiales necesarios para su construcción. Los recursos de un sistema proyectado incluyen todos los necesarios para fabricar sus partes componentes, así como las materias y energías necesarias para su funcionamiento. La obtención de esos recursos necesarios para que el edificio “funcione” causa, muchas veces, deterioros en la biosfera y sus ecosistemas.
L12 representa los productos totales que se emiten desde el interior de medio construido al medio ambiente que lo contiene. Estos elementos incluyen no solo las descargas de residuos y desechos resultantes de la construcción y el funcionamiento del edificio, sino también la materia física del propio edificio, que debe ser eliminada al final de la vida útil del mismo. Obviamente, si esos productos no pudieran ser asimilados por el medio natural, se produciría un perjuicio ecológico.

Una vez identificadas la totalidad de interacciones entre edificio y ecología, el proyectista podrá reducir los impactos medioambientales negativos adoptando decisiones sobre diversos factores, por ejemplo, materiales a emplear y su montaje en la construcción. Todas estas decisiones de proyecto se sumarán, por descontado, a los demás criterios arquitectónicos y de ingeniería que rigen en todo tipo de proyecto.

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